Aprendiendo 4×4 con Distoyota

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El 06 de Mayo de 2012 tuve el privilegio de acompañar a un grupo de casi 20 vehículos participantes en la salida de campo del Curso 4×4 Distoyota, organizado por el club 4×4 Distoyota Bogotá. El representante de los camperos y camionetas japoneses brinda la oportunidad a sus clientes, y a todo propietario de un vehículo 4×4 marca Toyota, de realizar una capacitación en manejo 4×4, distribuido en dos niveles que se realizan durante dos fines de semana.

Cada nivel es independiente y en el se reciben clases teóricas y prácticas, dictadas por un reconocido piloto 4×4, como lo es el Sr. Alejandro Quiñones, quien en ningún momento desampara a sus pupilos. Aquí el objetivo es dar a conocer a los propietarios de un vehículo 4×4 Toyota sus verdaderas capacidades Off-road, arrancando desde el simple paso de conectar la doble transmisión y el bajo, hasta el uso de bloqueos, eslingas y winches, y cómo y dónde utilizarlos.

El concesionario cuenta con una completa pista 4×4 y salón para clases en donde se realiza el nivel 1 y la mitad del nivel II.

De paseo por trochas de la sabana

La cita para arrancar fue en el Distoyota de la Calle 151 con séptima muy temprano el Domingo. Allí se dieron indicaciones, se repartieron los refrigerios, se numeraron los carros y arrancamos en caravana hacia el norte, subiendo por el barrio el codito hacía la Calera y luego hacia Guasca.

Los paisajes ensoñadores de la sabana acompañaban nuestro trayecto y deleitaban nuestros sentidos, mientras que los participantes se enfrentaban a obstáculos reales en una travesía off-road perfectamente calculada por nuestro guía e instructor.

La primera prueba de temple e iniciación en las lides del 4×4 llego subiendo hacia Guasca. Allí algunos sintieron miedo, otros inseguridad, otros adrenalina y finalmente todos felicidad al superar el primer obstáculo: un gran barrial que por la humedad retenida estuvo especialmente liso y del cual les compartimos el siguiente video:

No habiendo recorrido unos cuantos metros, la pendiente se tornó más empinada y el mal estado de la vía, así como una fuerte llovizna que cayó en el lugar empeoraron el panorama, pero felizmente fue otra prueba superada.

Ya muy cerca de nuestra parada para almorzar se supero con mucha seguridad el último obstáculo, que gracias al buen tiempo estaba muy bajo.

El compañerismo fue otra de las cualidades a resaltar en esta travesía que se prolongó luego hasta el centro de Guasca, pasando por Guatavita, Sesquile, Suesca, Nemocón, y con parada para almorzar en La Chocita (vía al Neusa), un acogedor restaurante, y sitio de reunión de los amantes del 4×4, en donde amablemente nos atendió su propietario y experimentado aficionado a la trocha, quien orgullosamente tenía sus fierros parqueados frente al restaurante.

Luego de una deliciosa( y completísima “tanqueada”) nos tomamos la foto para el recuerdo y partimos hacia Bogotá vía Chía. No queda más que agradecer a Distoyota por la invitación y a Alejandro por su compañía y excelente aporte al comando de la travesía y de la espectacular Toyota FJ Cruiser tricolor en la cual disfrutamos la aventura.

Para informes sobre los próximos cursos 4×4 dar click aquí

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